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martes, 27 de enero de 2015

Eres movimiento

Me costó mucho entenderte, comprenderte, y por qué no decirlo... Aceptarte. No a ti, ni a tu esencia, sino al modo de hacerte presente, de mostrarte a los demás. 

Hoy entendí, durante la mañana, que eres más igual a mi de lo que había imaginado y observado. Después de unos escasos minutos entendí que te mueve la curiosidad, que te mueves porque eres movimiento, porque viéndome en ti no recuerdo un día en el que haya pasado horas tirada en el sillón... O si... Pero sin dejar de mover mis manos y mis pies al compás de mi pensamiento. Y tú que me sirves de espejo, de pronto te puedo ver. 

Te subes y te bajas, por cada rincón, da igual que haya sido diseñado para otra cosa, tú le das la utilidad que necesitas y te vuelves a mover. Con tus manos le muestras a tu maestra que dibujas las letras en el aire... Sí, sé que eso se trabaja en alguna pedagogía alternativa, pero tu lo has hecho bajo el impulso que con tus 3 añitos te ha llevado a mover la mano en ese sentido... Nadie te lo ha mostrado, has conectado cos eso porque eres movimiento y el movimiento te lleva a descubrir de ese modo. 
Esta mañana has dibujado letras en la arena, montañas heladas con rotulador en un papel, recortado dibujos de muñecos de nieve, trazado laberintos con rotulador en ese libro tan chulo de tu acompañante, has hecho puzzles de geometría, analizado las letras de los nombres de tus amigos y buscado las similitudes... Has visto un mapa y buscado Gran Canaria, y Montaña los Vélez porque querías ver "en que lugar de la tierra está tu casa". Pediste que te leyera un cuento sobre la nieve... Y culminaste con Frozen... Que viene a estar dentro del proyecto que tu escuela tiene diseñado para esta semana... Y todo en menos de una hora... Entendí que aprendes en movimiento: te pones de pie, buscas, indagas, saltas mientras colocas dos piezas de un puzzle, y muy concentrado recoges de la mesa los granos de arena que se han salido de la bandeja en la que hiciste las letras. 

Hoy me di cuenta que cuando estabas gestándote en mi interior me estabas contando que eras así... Movimiento... Y yo no me había enterado... ¡Menos mal que mi inconsciente registró la información y hoy estamos dónde estamos! O quizás sí te escuche, sí nos comunicamos... Sólo que desconocía por completo que ese ser que eres, esa esencia que habita en ti, se manifiesta de este modo... Y sobre todo creo que en el fondo no me había quitado las gafas que filtran lo esencial de la vida y simplemente no me había permitido disfrutarlo. 

Gracias bichito mío... Gracias por luchar para quedarte y hoy estar aquí con nosotros disfrutándonos. Te acepto, te quiero y por si fuera poco... Te admiro. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿A qué jugamos hoy?

A vivir la vida intensamente, a tocar el cielo con las manos y bajarlo a nuestros pies para saltar de nube en nube.

A tener 4 o 3 o 10 años y correr entre las calles, saltando en las alcantarillas para que salgan las vecinas y nos "manden a callar".

A subirnos a la espalda de papá o de mamá y hacer carreras de caballos o de camellos, según la velocidad, y notar como la brisa nos acaricia las mejillas.

A que somos cocineros y preparamos una tarta y una gran taza de chocolate, y a que el salón de nuestra casa es el comedor de un restaurante.

A que yo soy tu bebé y tú eres mi mamá, y el oso es la abuela y la moto es el perro que sabe ladrar, y nos vamos al súper todos juntitos a comprar.

A que juego a jugar contigo sin darme cuenta que en realidad estoy jugando conmigo.

miércoles, 30 de enero de 2013

Pintar con acuarelas

La pasada semana redescubrí las acuarelas como elemento de juego con los peques, especialmente con Pablo (15 meses) porque aún no las había utilizado. Como casi siempre surgió de casualidad: mientras pintaba las ilustraciones del último cuento, decidieron acompañarme y pintar ellos también.

Anteriormente no me lo había planteado, las veía para utilizarlas con niños de más edad, pero la experiencia me vuelve a sorprender. La facilidad para pintar con varios colores sin que se mezclen entre ellos sino crear un mosaico llamativo, divertido, cosa que con las temperas no sucede por la textura y que a ellos les ha dejado fascinados; el material en sí... ¡agua 95%! (creo que la proporción es mayor) que además se la pongo potable por si lleva a la boca el pincel por lo que apenas existe riesgo de toxicidad; su preparación es bien sencilla: un vaso de agua, papel, pincel y un paño para ir eliminando los restos, que aprovecho para decir salen con total rapidez y no dejan rastro en la ropa, la piel ni enseres. Además he descubierto que Pablo hace trazos con él pincel, cosa que con las temperas no, creo porque se desliza más suave sobre la hoja por no tener grumos ni bolas pastosas, jejeje.

Les dejo algunas fotos para que vean las creaciones de ambos.



domingo, 28 de octubre de 2012

Música y emociones en Blossom

Como cada sábado, el de ayer estuvo lleno de diversión, pero además de cierta carga emotiva porque a través de la música, el baile, la letra, la melodía... Tratamos de conectar con nuestros peques... Sensaciones a flor de piel... GRACIAS nuevamente!



domingo, 16 de septiembre de 2012

¡Taller Despertar los Sentidos! En Las Palmas de G.C. y Cruce de Arinaga...

Aquí les dejo la información de los talleres en función del lugar en el que se desarrolla, con fechas, horario y contacto para inscribirte.

¡No te quedes sin tu plaza!




lunes, 9 de julio de 2012

Jugar con nuestro/a peque ¿nos ayuda a crecer?.

Esta semana ha sido muy importante para mi por muchas circunstancias personales y profesionales, y cada día he intentado crecer un poquito más... pero tengo la sensación de haber dado un "estirón", un paso más, un salto de madurez...

Gran parte de esa sensación ha venido dada por las experiencias compartidas esta semana con las familias que asisten a los talleres: en este caso todas madres con ganas de dedicar tiempo de calidad a sus niños, de entenderlos, de saber descifrar qué les gusta y poder ofrecerles lo que demandan. Mamás con ganas de ver crecer felices a sus hijos, pero también con la ilusión de crecer ellas junto a ellos, de aprender, de disfrutar... y eso me ha llenado el alma. ¡Son unas mamis muy lindas y grandes!... las admiro a todas.

Jugar es importante para el niño/a, para su desarrollo físico, psíquico y emocional... pero también para nosotros. Nos gusta conectar con nuestros hijos, sentirnos importantes para ellos y hacerles sentir que también ellos son importantes para nosotros, buscamos la manera de alimentar ese amor que existe en la familia, de generar situaciones divertidas y desinhibidas y ofrecer lo más puro de nosotros... y ahí es dónde aparece el juego. El juego nos ofrece esa mirada limpia, esa hoja en blanco en la que todo es posible, todas las historias y los personajes. Es en el juego dónde las emociones no tiene límites, dónde un elefante puede jugar al fútbol o una barco volar... dónde podemos reinventarnos y descubrir cómo crecer junto a ellos. Muchas veces he hablado de observar a los niños/as, de estar atentos a sus llamadas y descubrir sus intereses, pero... ¿nos observamos a nosotros? ¿qué actitud tomamos ante y durante el juego? ¿sale el/la niño/a que llevamos dentro y que seguimos siendo?

Hablando con esas grandes mamis, descubría esos límites que nosotros mismos nos ponemos... me sorprendió un comentario que hizo una de ellas (a la que por cierto tengo mucho cariño... V.): "es que yo siempre he sido muy correcta, siempre he guardado las formas... y me cuesta sacar esa niña y sobre todo delante de la gente"... pero sus ojos iluminados mientras miraba a T. riéndose con mamá pata... delataron a esa niña... a esa mami llena de amor, de ganas de estar con su peque y compartir tiempo, vivencias, sonrisas, canciones... esa mami con la ilusión de crecer junto a su bebé.

Y ¿cuál es la clave? ¿qué podemos hacer? de momento, para empezar y como digo coloquialmente... "¡soltarnos la peluca!", sentarnos a su lado, poner "el culo" en el suelo y nuestros ojos a la altura de los de ellos y... ¡fluir!... saldrá ese niño/a interior que también quiere crecer, que ha encontrado un nuevo compañero de viaje a modo de hijo/a del que cogerse de la mano y aprender, con quién vivir aventuras y explorar nuevos caminos. Y por supuesto, no te olvides de escucharle y observarle para que también él/ella pueda crecer.

miércoles, 20 de junio de 2012

Actividades de verano

Estas son las actividades que con mucha ilusión hemos organizado para el verano 

Queremos acercar un poco más el trabajo y los servicios que desde Jugar y Crecer feliz se ofrecen y compartir en familia un rato agradable de juego y mucha diversión.

Reserva tu plaza llamando al 619 164 067 o en jugarycrecerfeliz@gmail.com ¡son limitadas!

La información más detallada acerca de los talleres la puedes encontrar aquí, y sobre el lugar en el que se van a realizar aquí.

martes, 19 de junio de 2012

Observar, jugar y aprender

Cuando nos convertimos en madre, padre, o educador de un pequeño, muchas veces y sin quererlo tendemos a comparar sus "hitos", sus avances y logros, con el del resto de niños que nos rodean. En ocasiones podemos incluso cuestionarnos nuestra labor como mediador o guía en esta fase de crecimiento y aprendizaje al ver que nuestro/a pequeño/a no hace lo mismo que los demás o no le interesa las mismas cosas. Y aunque sabemos que no existen dos seres humanos idénticos en ese momento parece que no lo recordamos y podemos incluso frustrarnos.

Observar a nuestro hijo/a se convierte en la clave del éxito.

¿Éxito? Sí, el éxito de conocer mejor a nuestro pequeño, sus gustos, intereses, prioridades... y saber ofrecerle alternativas de juego y ocio acordes a estos. Una manera más de vincularnos a él desde el respeto y ofrecernos como acompañantes en esta aventura de crecer y también en la de aprender.

Hace unos días participando en un congreso fabuloso (I Congreso Nacional Maternidad Multitarea), hablando en clave de educación y procesos de aprendizaje, varios de los ponentes hacían referencia a esta acción tan importante: OBSERVAR. Y, observar, también es parte fundamental para diferentes autores de diversas corrientes pedagógicas: José Antonio Marina y su "Educación para el talento", Sir Ken RobinsonHoward Gardner y la "Teoría de las Inteligencias Múltiples", y algunas más antiguas como el Método Montessori, entre otras. 

Pues eso, en observar está la clave. Pero, ¿cómo? ¿qué hago? ¿cuándo?... más y más dudas. A lo largo del día observamos de manera natural si al peque le apetece o no comer, si le ha gustado la comida, si necesita dormir, si quiere un abrazo o si por el contrario necesita su espacio. Con el juego es lo mismo: ver, sentir, ponernos en su piel, valorar, preguntar... todo de manera natural, espontánea, como espontáneo es el niño y el propio juego.

Quizás tenemos en nuestra cabeza la idea equivocada, yo la primera, de que jugar con el niño es básicamente coger un juguete y explicarle cómo se utiliza, dónde van las piezas, cuál es su correcta utilización y cómo no debe usarlo... y es en todo ese "trajín" dónde se pierde esa esencia de observar, de conocerle y por qué no decirlo, de aprender también de él. No quiero decir con esto que no juguemos con nuestros niños, que no interactuemos o que no expliquemos los usos de ciertos juguetes, ¡claro que no! nosotros somos su modelo, aprenden observándonos y compartiendo estas experiencias con nosotros. A lo que me refiero es que debemos quitarnos la loza de guiar al niño y enseñarle, y dejar que experimente y descubra por sí mismo. Cada cosa tiene su momento, y tienen que tener ese momento de exploración sin que se les juzgue, limite o se le guíe.

En esos ratitos en los que tiene "el mundo a sus pies", en el que decide qué y cómo utiliza, en el que un pedazo de papel se convierte en un coche o una pelota en un perro... es cuando realmente podemos observar. Su imaginación no tendrá limites y sacará su yo interno, el que desea ser un pirata o una jugadora de fútbol, el que ama los animales o prefiere contemplar las estrellas, el que canta a ritmo de tambores o   le entusiasma contar cuentos. el que ordena los elementos de manera muy estructurada o el que el caos es su orden... Nosotros desde la distancia le miramos descubriendo sus inquietudes y asimilándolas... eso es observar. Pensamos qué juegos ofrecerle, qué actividades proponerle y cómo preparar su entorno para que sea motivador, estimulante y apetecible... ese es el objetivo de observar.

En cuanto a las actividades, no necesitamos grandes inversiones ni rompernos la cabeza. A los niños les gusta jugar y explorar con lo que les rodea, y ¿qué mejor que contribuir al desarrollo de su imaginación reutilizando los materiales de casa?. Por ejemplo, que le gustan los coches, pues con una garrafa podemos fabricar uno... que le gustan los animales, también con una garrafa podemos fabricarlo... También contribuimos al desarrollo de la creatividad: la de ellos y también la nuestra.

Si el niño descubre que sabemos y respetamos sus gustos, que le hemos observado y que puede disfrutar de las cosas que le gusta, estará muy feliz, se sentirá querido, forjará una buena autoestima... y todo ello contribuirá al desarrollo de una personalidad equilibrada.

Y si volvemos al principio de este texto, y a lo que el niño va o no aprendiendo, es importante recordar que cada niño tiene su propio ritmo y que debemos respetarlo, pero también es cierto que cuando un niño se implica en una actividad o juego que parte de sus propios intereses cada día quiere conocer más cosas, descubrirlas... surgen las preguntas, los "¿por qué pasa esto?", y además todo lo que aprende lo aprende de manera significativa, desde su propia experiencia, disfrutando, jugando... siendo feliz.

lunes, 11 de junio de 2012

Preparar su cumpleaños

Siempre he considerado el día de cumpleaños un día especial, importante, para festejar y celebrar. Como dijo una amiga hace muy poco:  "es el día en el que llegamos a este mundo, es el día en el que celebramos nuestra llegada y el inicio de nuestra historia".

A lo largo de la vida he conocido personas para las que esa fecha es una más del calendario, no les gusta festejarlo y ese día no es especial. Evidentemente lo respeto... pero yo soy el polo opuesto: ¡¡¡me encantan los cumpleaños!!!

Se acercaba la fecha en la que Juan iba a cumplir los dos años y en mi cabeza fluían muchas ideas para celebrarlo: en un local, en casa, en un sitio exclusivo para eso... no sé... ¡miles de ideas! Lo que tenía muy claro es que quería una fiesta en la que de verdad él fuera el protagonista, celebrando "el comienzo de su historia", con las cosas que más le gusta y la compañía que le agrada, y por supuesto que mamá iba también a sacar lo mejor de sí para ofrecérselo... y ya verán más adelante por qué digo esto.


Finalmente nos decantamos por celebrarlo en uno de los mejores lugares que conozco para familias, Café délices, entre otras cosas porque a Juan le encanta jugar allí, la compañía de las chicas que lo llevan, sus peques y los dulces que preparan... ¡un valor seguro para la tarta!. Por otro lado preparé una fiesta en la que hubiese cierto toque de magia, fantasía, expectación, "pringue", música... y todo relacionado con los gustos de mi chiquitín: números, animales, pintar, cuentos... ¡qué ilusión! y, el resultado... mejor de lo que esperaba... lo puedo asegurar.


Llegamos a la cafetería y... ¡ooooh! la canción favorita de Juan de fondo y una enorme pizarra con un mensaje de bienvenida llena de números. Cintas azules y pequeños detalles desde el cariño y las ganas de ver al homenajeado feliz.



  

Cuando ya habían llegado los niños... ¡tachán! apareció mamá (o sea yo) con la maleta de los cuentos... y como no podía ser menos, hice una pequeña función para todos los pequeñines y en especial para el mío. Al estar entre amigos y familia (para mi el público más difícil) y los nervios por ser el cumple de mi hijo, no puedo valorar la calidad de mi actuación, pero sí que puedo decir que había magia en el ambiente, ojos abiertos esperando saber qué le pasaría a la "Ratita presumida" o al " Elefante despampanante", sonrisas mientras cantamos los "Cinco lobitos" o "Cucú cantaba la rana", bebés atentos a la "Sra. Rana", y a mi pequeño protagonista pendiente a su mamá desde que apareció tocando una campanilla, buscando secretos en la maleta de los cuentos... pero especialmente sorprendido con el cuento final: "Un cuento para Juan", el cuento de la historia de su vida... más de algún asistente compartió esa emoción y más magia, si cabe, se respiraba en el ambiente.







Una vez metidos en faena... ¡pintamos un cartel gigante para el cumpleañero! con ceras, pinceles, dedos... ¡todo pringado! y todos disfrutando.












No faltaron caras maquilladas de animalitos e insectos, ni disfraces, ni juego, muuuuucho juego.
Y para terminar soplamos las velas de una deliciosa y preciosa tarta de números y chocolate, que dejó a Juan con la boca abierta... ¡para comerse un trozo gigante!. 



Gracias a quienes nos acompañaron en este día tan especial y disfrutaron con nosotros de esa magia... realmente nos lo pasamos genial pero sobre todo Juan: sabía que era su fiesta, que era un día importante y que sus amigos vinieron a jugar con él, se sintió querido y arropado hasta tal punto que tuvo sus cinco minutos de gloria de baile en pista... ¡ni yo misma me había imaginado que hiciera algo así!. Estaba cómodo, a su aire, de verdad que es de las pocas veces que le he visto tal grado de euforia... y mira que Juan es de todas todas un niño feliz.


Cómo me dijo otra amiga: "las cosas hechas desde el amor son las que mejor salen"... y en esa sala había mucho amor... porque como también dice el proverbio africano: "para educar a un niño hace falta una tribu entera" y ahí estaba la suya, celebrando el día en el que su historia comenzó.


lunes, 30 de abril de 2012

¿Qué tiene de malo jugar en el barro?

Hoy he tenido una regresión: me he visto a mi misma con 4 años jugando con otros niños en casa de unos primos lejanos a llenar una botella con barro y simular que era un refresco. Recordé el olor, el tacto en mis manos, la sensación de felicidad que invadía mi cuerpo y hasta el sabor... sí, ¡comí barro porque estaba jugando a que era una bebida! y un potaje, y una pella de gofio, y cualquier cosa que se nos venía a la mente. Estaba manchada: la camisa, los zapatos, el pantalón, las manos, el pelo... y estaba más que contenta, tanto que aún hoy tengo ese recuerdo vivo en la cabeza.

Al mirar a Juan, me he visto a mi. Me miró con su cara llena de barro, con restos en el pantalón y en los zapatos, con las mangas mojadas y las uñas "enguarradas"... ¡y con una sonrisa de oreja a oreja diciendo: mamá, las piedras fuertes en el agua, fiiiun! (o lo que es lo mismo: mamá estuve tirando piedras al agua muy fuerte y sonaban en el aire).




Hoy hemos tenido un día en el campo de los que me gustan: correr por las piedras, recogerlas del camino, recolectar tesoros de la naturaleza, escuchar los pájaros y ver a las hormigas buscar comida, jugar con el agua y la tierra e incrustar los deditos de los pies y de las manos, darle pan a las palomas, respirar aire limpio y reír a carcajadas. ¡¿Qué más se puede pedir?!

A lo lejos, veía unos niños de entre 5 y 8 años recoger piedras y tirarlas a la presa, buscar animales, saltar entre las rocas, hacer de exploradores... ¡mil maneras de jugar sin necesitar nada más que lo que la propia naturaleza nos ofrece y pone a nuestro alcance!. No les hizo falta sofisticados juegos, planificación previa ni mucho menos un adulto que los guiara; simplemente dar rienda suelta a su imaginación. Y, como era de esperar, también demostraban estar felices y contentos.

Un día en el campo suele ser un ¡gran día!. En mi última entrada hablaba de los sentidos y cómo acompañar al bebé o niño en su día a día para estimularlos... una excursión en la naturaleza es de las mejores oportunidades.

Pablo descalzo pisaba la tierra húmeda, mientras sonreía y levantaba la vista como diciendo: ¡yuos mami qué es esto!. También se sentó, agarró un puñadito de la misma tierra y la deslizó entre sus dedos, una y otra vez. Miraba en la orilla cómo su yeyo y su hermano lanzaban piedras al agua, cómo salpicaban y escuchaba el sonido al chocar con el agua. Y sus ojos rasgados se abrían todo lo que podían asombrados ante tal maravilla. Y la brisa le daba en su carita, en su piel, y sacaba su lengüita para que también allí llegara el frescor. Y tras tanta actividad... ¡una buena siesta en el pecho de su papi!. Descansando también entre el murmullo de la brisa y las hojas de los árboles. Procesando toda esa información en su pequeña cabecita.

¡Parece todo tan bucólico! pero... ¡realmente sucedió así!. Disfrutando, experimentando, siendo libres de espíritu, mente y acción, descubriendo las leyes de la física en una actividad cotidiana., las matemáticas en el número de piedras que su tío le cargaba (y el lenguaje, y el medio...) Jugando y creciendo feliz.

Es cierto que la gente nos mira sorprendidos por varios motivos: aparecemos con dos bebés sin carritos, en este caso con las mochilas ergonómicas (en lugar de los fulares) para transportarlos, dejamos que toqueteen todo lo que se encuentran a su alcance (evidentemente aquello que pueda tener un peligro real no, como puede ser un fuego encendido o similar), si quieren dormir o descansar pues pegaditos a sus papis o en una mantita en el suelo cerca de la tierra y las piedrecitas... Además soy consciente de los prejuicios que la actividad de mis hijos conlleva. Recuerdo una persona muy cercana hacer el siguiente comentario una vez: "Estuvimos de asadero y había unos niños pequeños jugando en la tierra y el agua todo el rato, sucios, y la madre decía que así es como se divertían y como mejor se inmunizaban... ¡ay qué ver! yo no sé en qué están pensando esos padres..." Jeje, imagino que hoy en día opinará eso mismo de mi; esa persona y todas las que me miran asombrada mientras revuelvo la tierra con mis hijos.

¡Pero qué felicidad! quizás es que yo sigo siendo una niña... y todos los que estábamos hoy en este día con mis enanillos también. Mi prioridad es que mis hijos sean felices, y con ello que crezcan sanos mental y físicamente, que sepan resolverse en la vida, que amen y se sientan amados, que estén orgullosos de quienes son, que sean ellos mismos y se respeten. Entonces ¿qué tiene de malo jugar con el barro?... que te ensucias... ¡pues se limpia!.

Mientras los miraba jugar pensaba en más cosas qué hacer en un día de campo cuando ya sean un poco más mayores:

  • Buscar conejos y sus madrigueras
  • Recoger plumas de las aves
  • Buscar piedras con formas y colores extraños
  • Buscar insectos
  • Buscar frutos o semillas caídas
  • Seguir un sendero y pasear
  • Sacar fotografías 
  • Hacer dibujos en la tierra
... y todo lo que ellos mismos me puedan proponer. Pero ahora siguen siendo muy pequeños y los que les gusta es explorar, observar, experimentar y jugar. Jugar y ensuciarse en el barro.






martes, 24 de abril de 2012

Despertando los sentidos

Durante los primeros años de vida de un ser humano, según muchos autores durante los seis primeros, nuestro cerebro está asimilando toda la información y desarrollando aquellas capacidades que en la vida adulta vamos a necesitar para "sobrevivir"... y en cada contexto cultural o tipo de sociedad destacarán unas más que otras. Por ello durante este periodo tenemos que mostrar al niñ@ estímulos que favorezcan esa apertura al mundo y garantizar, en la mayor medida en que podamos, una buena adaptación al medio que repercuta en el logro de la supervivencia. Dicho de otra manera, tenemos que ofrecer a nuestros peques la posibilidad de desenvolverse en el medio que les ha tocado vivir de manera satisfactoria.

Los sentidos aquí se convierten en los protagonistas; son ellos los que aportarán diferentes percepciones con las que el niño o niña construirá la realidad: su realidad.

Los bebés están descubriendo a cada instante y sin descanso el mundo que les rodea, implicando en esa tarea los órganos sensoriales: sus ojos, su nariz, su boca, su oído y su piel. Desde antes de nacer ya los han estado utilizando y ejercitando, y una vez han salido del vientre de su mamá tienen por delante todo un universo por explorar con ellos.

En los primeros meses del bebé lo más importe es colmarlos de afecto, alimentarlos y ofrecerles la seguridad que reclaman y necesitan, pero también acompañarlos en ese proceso de despertar los sentidos. Para quienes practican el método piel con piel y una crianza con apego utilizando fulares y demás, es mucho más sencillo ya que todos sus sentidos están constantemente siendo activados y estimulados por las sensaciones que ello produce: la voz de mamá cuando habla, el calor y el contacto con la piel, participar en la vida cotidiana pudiendo observar y escuchar en todo momento lo que sucede alrededor, teniendo al alcance múltiples objetos cotidianos de diferentes texturas, sabores, olores... ¡todo un mundo de posibilidades!. También  es importante saber que con cualquier actividad que hagamos con nuestro chiquitín estaremos activando e impulsando el desarrollo de dichos sentidos: hablar con él/ella, cantarle, masajearle, acariciarle, dejar que inspeccione los objetos que tiene a su alcance, oler los aromas de su entorno, etc.; sin olvidarnos de que no es aconsejable ni los ruidos ni olores fuertes por los daños que puedan ocasionar en los órganos correspondientes. Tampoco debemos pasar por alto los ritmos del niño y lo que demandan en cada momento y ceñirnos a jugar con ellos cuando están fresquitos y activos, ya que de lo contrario estaremos generándoles estrés.

A medida que van creciendo sería interesante seguir en la misma línea de juegos sensoriales y ampliar un poquito más en concepto y forma, ya que ellos también se van haciendo más sofisticados en sus propios juegos. En próximas entradas publicaré actividades sensoriales para diferentes tramos de edad que puedan desarrollar en diversos contextos: playa, campo, casa, parque, etc.

Es emocionante observarlos y acompañarlos en esta gran aventura... y quizás nosotros podamos redescubrir con ellos sensaciones dormidas en nuestra memoria.

viernes, 20 de abril de 2012

¿A qué jugamos?

O como diría mi pequeño: "mamá ¿qué hacemos?", se convierte en una de las preguntas más formulada por los niños.

Según la R.A.E. , en la primera acepción del término, jugar es "hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse", por lo que con esta definición entendemos que el objetivo del peque es pasarlo bien, pero... ¿haciendo qué?. Continuando con este significado, la actividad en sí misma es  imprecisa... es "algo" sin concretar. Así que a la pregunta de ¿a qué jugamos?... podemos responder con un... ¡a lo que sea!.

Cuando pasamos muchas horas con un niño o niña solemos conocer sus gustos, intereses, sueños, etc., y, si además hemos sido buenos observadores (esto merece una entrada independiente), tendremos muchas pistas para ofrecerles con éxito la diversión que andaban buscando. Parece sencillo, y realmente creo que lo es, pero entonces ¿por qué a veces nos cuesta tanto saber qué hacer con él/ella?. Posiblemente y debido a toda la información que tenemos al alcance, estamos saturados con cuestiones como: debe ser un juego con el que trabaje una destreza o aspecto del desarrollo, debe tener normas para que las vaya asimilando, debe ser un juego o juguete homologado de tales materiales y resistente a mil y un choques... que no prestamos atención y perdemos la capacidad de descubrir en lo cotidiano esa actividad o juego y creemos que es indispensable un juguete específico o similar. Con ello, no quiero decir que todos los aspectos enumerados anteriormente no sean importantes, al contrario, si no lo fueran este blog tampoco tendría mucho sentido, pero sí considero interesante saber utilizar esa actividad cotidiana y convertirla en un juego. Pongo un ejemplo que sirva de ilustración. A mi Juanillo le encanta tanto los números que tiene puzzles, libros, dibujos en la pared, etc. y también le gusta mucho limpiar.  En alguna ocasión, cuando pronuncia las palabras mágicas "mamá ¿qué hacemos?" yo podría plantearle lo siguiente: "Juan, pensaba poner una lavadora, ¿me acompañas? tú puedes encargarte de contar los calcetines y meterlos y después ayudarme con el jabón ¿te parece?". A menos que entre tanta explicación se le haya ocurrido otra idea mejor, lo más probable es que de su boca salga un "¡¡¡¡sí!!!!" y vaya corriendo a la cesta de la ropa. ¿Está jugando?... según la definición con la que empezamos sí: está entretenido y alegre mientras ayuda a su mami a hacer la colada, y si me atrevo a plantear un  "¿te gusta hacer esto?", con sus ojos iluminados y la sonrisa de oreja a oreja me dirá "si le gusta a Juan". Otra curiosidad: ¿qué pasa con todas esas destrezas a tener en cuenta, con las normas, con los materiales...? ¿aparecen en este juego?... ¿qué creen ustedes?.

Teniendo presente esta reflexión, quizás lo que nos parecía tan complicado ahora nos resulte fácil... incluso  un reto motivador... ¿a qué puedo jugar con mi niño/a?.

Si volvemos al concepto inicial: "jugar es hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse", deducimos que podemos hacer cualquier cosa jugando, lo que nos propongamos, como aprender los contenidos de la escuela/educación formal (esto también merece su propia entrada). Seamos creativos y, si sospechamos que no lo somos, apoyémonos en las experiencias y sugerencias que otros nos ofrecen... Porque jugando, los niños crecerán felices.