Durante muchos años motivé; se puede decir que casi toda mi vida he estado motivando.
Desde fuera, motivaba a niños, jóvenes y adultos, para realizar cosas que les costaba, con las que realmente no se sentían cómodos y a las que tampoco veían utilidad en sus vidas. "¡Tú puedes hacerlo!" "¡Ya verás que si aguantas todo el esfuerzo merecerá la pena!". Creo que en ninguna de las ocasiones me planteé si tenía sentido o no hacer lo que estaba haciendo.
Motivaba porque si no lo hacía no estaría actuando como una buena hermana mayor, ni como una buena hija, ni como una buena compañera, y tampoco como una buena profesional. Es curioso... mi motivación para hacerlo también estaba fuera de mi, mi motivación era hacer o ser cómo otros pensaban que sería correcto y buscar su aprobación finalmente.