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viernes, 2 de noviembre de 2012

Cuentos por Halloween.... Uuuuuuuh!

A pesar de que nunca he celebrado Halloween, como tampoco he celebrado los "Finaos" porque tampoco sabía que se celebraba (pero ese es otro tema...jeje), este año tuve la oportunidad de poder asistir a una Graaaaan Fieeeesta: ambiente, actividades, la gente que nos acompañó como las pequeñas calabacitas, princesas heridas, brujas, vampiros, bebés esqueleto y hasta alguna mami con su maquillaje, tocado y capa... Y pude entender la diversión que para los peques de la casa supone celebrarlo: maquillaje, montruos, caramelos, historias tenebrosas... Y... resulta que me lo pasé ¡pipa!.

Durante la primera actividad tuve dos ayudantes excepcionales que no suelen acompañarme y a los que aún les cuesta entender que mami está con otros peques, pero he de decir que yo misma me sorprendí, porque con ayuda para no desatenderlos (¡¡¡gracias Minerva, Nori, Estefanía León y quienes me pueda olvidar!!!) y tras el paseito que se dieron cuando llegó su papi, volvieron con energías renovadas y fueron de los últimos en abandonar el fiestón :)

Mi amiga Fátima estuvo haciendo maquillaje profesional de heridas, arañas y hasta algún vampiro...¡espectacular! Y David Béjar retrató momentazos como la imagen que acompaña el texto... ¿Qué me dicen? Sin palabras... :)

Como "cuentista" que soy, el mejor momento para mi es el de contar historias y transportarnos a mundos imaginarios y en este caso... tenebrosos!!! Tuve aquí otro acompañante, el fantasma G (gracias mi niño!!!) y a pesar de taaaanta gente hubo mucha magia en el ambiente y conocimos la historia de Cásper, porque se utilizan calabazas en Halloween, cómo es que la Bruja Piruja se escondió en el bosque y el Jinete sin Cabeza buscaba una de repuesto. Claro está que todos los finales eran felices, con los monstruos como amigos y los sustos meros anécdotas.

Y para el próximo año, si mis peques quieren, ¡también nos disfrazamos!

 

martes, 17 de julio de 2012

¡Hoy es un día especial!

Hoy es un día especial
de ilusión y alegría...
hace cuatro años
¡nació Liam!

Así comenzaba el cuento personalizado del pasado jueves... realmente un día especial por todo lo que suponía para esa familia: cuatro años de la llegada de su primer hijo, cuatro años de nanas, abrazos, besos y caricias a todas horas, cuatro años de cuentos antes de dormir... y cómo no, especial para el propio protagonista:¡Liam!.

En esta fiesta no hice animación ni actividades, desplegué toda mi creatividad con los cuentos y rimas para los peques... y también para los adultos que quisieron acompañarnos. Como en las anteriores ocasiones, lo principal era centrarme en los gustos del cumpleañero y desde sus propias inquietudes ofrecer las rimas, cuentos y canciones. Estuvo el Pollo Pepe, que sin saber cómo, vino a parar desde la casa del niño a mi maleta mágica... pudo haber sido su mamá la gallina, o él que quería estar con su amiguito... nunca lo sabremos, porque como ya he dicho... mi maleta es mágica. También vino la ratita presumida, a contarnos su historia de cómo conoció a su marido el ratoncito y algunas canciones cantamos como la del botón de Martín. Uno de los momentos mágicos fue cuando su mamá contó a todos los niños uno de los cuentos favoritos de su peque: ¿A qué sabe la luna?... realmente emotivo para todos, pero especialmente para ella. Y el colofón: el cuento personalizado de Liam ¡Hoy es un día especial!. Mil fotos de todas sus hazañas, sus aventuras, sus amigos y familia, sus aficiones, sus anécdotas... acompañadas de rimas con las que contar la historia de su vida... ¡Qué cara se le quedaba cuando narraba las cosas que le habían sucedido! esa cara de sorpresa como pensando... ¿y tú cómo sabes todo esto?.

Realmente un día especial... ¡Felicidades Liam!

domingo, 1 de julio de 2012

¡Feliz no cumpleaños!

Ayer tuve el honor de participar en una gran fiesta, llena de ilusión y magia... no sólo por los niños, sino por las mamis que la organizaban. Todo pensado al más mínimo detalle para el disfrute de los peques.
Para mi era todo un reto por muchos motivos: la confianza y el cariño hacia los niños homenajeados, el número de participantes en la fiesta, indefinido por momentos pero bastante numeroso, las expectativas de madres y niños que organizaban la fiesta... porque no era una fiesta cualquiera... era una GRAN FIESTA, una ¡FIESTA DE NO CUMPLEAÑOS! y tenía que ser especial.

En primer lugar me reuní con los homenajeados, A. y E., para saber el motivo de la celebración... de sus propias palabras salió esta frase tan esclarecedora: "es una fiesta de no cumpleaños pero en la que pueden haber regalos... o no" jeje... Ambos, por diferentes motivos no habían podido celebrar su cumpleaños, el de 7 años, y sus mamás, con buen criterio decidieron organizarla ahora y que vinieran sus amigos, familiares... etc. En esa reunión supe de los cuentos que más les gustaba, sus colores favoritos, sus canciones, sus actividades, y que les gustaban los caballeros, las princesas y los dragones.

Comenzamos la animación ambientándonos en una corte medieval a través de una historia; yo era un juglar que tenía la labor de entretener al Caballero A. y la Princesa E., pero por diferentes motivos no estaban preparadas ni la armadura del caballero, ni el vestido de la princesa, ni el pequeño dragón que tenían como mascota. Así que necesitaba ayudantes de la corte voluntarios para tal cometido, y claro... no faltaron manos en el aire para pintar con temperas el atrezo que había llevado. 
Una vez terminado, como toda fiesta que se precie en la corte, hicimos una baile entre todos los participantes. Evidentemente A. y E. fueron los encargados de guiarnos en las coreografías y además aprovechamos para descargar adrenalina... y acto seguido, tras una bajada de revoluciones, adentrarnos en el mágico mundo de los cuentos y disfrutar con las orejas bien puestas.
Aparecieron Hansel y Gretel, Blancanieves y los siete enanitos y El gato con botas, los cuentos favoritos de los dos protagonistas de la tarde. Mediante libros con desplegables, ilustraciones y voces exageradas, dimos vida a los tres cuentos... incluso los niños contaban las partes que se sabían o los diálogos que recordaban.
Seguimos con una manualidad: elaboración de una marioneta de papel para llevarlo de recuerdo a sus casas.  Con folios, colores, tijeras y unos pinchos de madera, cada quién hizo las marionetas que quiso: sirenitas, gatos cósmicos, seres de otro planeta, dibujos de la tele...
Y para finalizar, a petición de la princesa de la fiesta, con el atrezo hicimos un pequeño teatrillo y la casita de madera se convirtió en un castillo, Franklin en un hermoso caballo veloz, y A. y E. en caballero y princesa. La historia la fuimos elaborando los participantes de la fiesta, niños y mayores, cada quien añadiendo una frase al cuento... y tras los besos oportunos, los rescates del castillo y la lucha del dragón, pudimos decir: colorín, colorado... la fiesta así ha terminado.

Gracias a todos los asistentes por la colaboración y la participación, a pesar de ser un grupo muy numeroso la fiesta fue genial y sobre todas las cosas... A. y E. fueron los protagonistas, los importantes, porque no todos los días podemos tener una gran fiesta de no cumpleaños ;)

lunes, 11 de junio de 2012

Preparar su cumpleaños

Siempre he considerado el día de cumpleaños un día especial, importante, para festejar y celebrar. Como dijo una amiga hace muy poco:  "es el día en el que llegamos a este mundo, es el día en el que celebramos nuestra llegada y el inicio de nuestra historia".

A lo largo de la vida he conocido personas para las que esa fecha es una más del calendario, no les gusta festejarlo y ese día no es especial. Evidentemente lo respeto... pero yo soy el polo opuesto: ¡¡¡me encantan los cumpleaños!!!

Se acercaba la fecha en la que Juan iba a cumplir los dos años y en mi cabeza fluían muchas ideas para celebrarlo: en un local, en casa, en un sitio exclusivo para eso... no sé... ¡miles de ideas! Lo que tenía muy claro es que quería una fiesta en la que de verdad él fuera el protagonista, celebrando "el comienzo de su historia", con las cosas que más le gusta y la compañía que le agrada, y por supuesto que mamá iba también a sacar lo mejor de sí para ofrecérselo... y ya verán más adelante por qué digo esto.


Finalmente nos decantamos por celebrarlo en uno de los mejores lugares que conozco para familias, Café délices, entre otras cosas porque a Juan le encanta jugar allí, la compañía de las chicas que lo llevan, sus peques y los dulces que preparan... ¡un valor seguro para la tarta!. Por otro lado preparé una fiesta en la que hubiese cierto toque de magia, fantasía, expectación, "pringue", música... y todo relacionado con los gustos de mi chiquitín: números, animales, pintar, cuentos... ¡qué ilusión! y, el resultado... mejor de lo que esperaba... lo puedo asegurar.


Llegamos a la cafetería y... ¡ooooh! la canción favorita de Juan de fondo y una enorme pizarra con un mensaje de bienvenida llena de números. Cintas azules y pequeños detalles desde el cariño y las ganas de ver al homenajeado feliz.



  

Cuando ya habían llegado los niños... ¡tachán! apareció mamá (o sea yo) con la maleta de los cuentos... y como no podía ser menos, hice una pequeña función para todos los pequeñines y en especial para el mío. Al estar entre amigos y familia (para mi el público más difícil) y los nervios por ser el cumple de mi hijo, no puedo valorar la calidad de mi actuación, pero sí que puedo decir que había magia en el ambiente, ojos abiertos esperando saber qué le pasaría a la "Ratita presumida" o al " Elefante despampanante", sonrisas mientras cantamos los "Cinco lobitos" o "Cucú cantaba la rana", bebés atentos a la "Sra. Rana", y a mi pequeño protagonista pendiente a su mamá desde que apareció tocando una campanilla, buscando secretos en la maleta de los cuentos... pero especialmente sorprendido con el cuento final: "Un cuento para Juan", el cuento de la historia de su vida... más de algún asistente compartió esa emoción y más magia, si cabe, se respiraba en el ambiente.







Una vez metidos en faena... ¡pintamos un cartel gigante para el cumpleañero! con ceras, pinceles, dedos... ¡todo pringado! y todos disfrutando.












No faltaron caras maquilladas de animalitos e insectos, ni disfraces, ni juego, muuuuucho juego.
Y para terminar soplamos las velas de una deliciosa y preciosa tarta de números y chocolate, que dejó a Juan con la boca abierta... ¡para comerse un trozo gigante!. 



Gracias a quienes nos acompañaron en este día tan especial y disfrutaron con nosotros de esa magia... realmente nos lo pasamos genial pero sobre todo Juan: sabía que era su fiesta, que era un día importante y que sus amigos vinieron a jugar con él, se sintió querido y arropado hasta tal punto que tuvo sus cinco minutos de gloria de baile en pista... ¡ni yo misma me había imaginado que hiciera algo así!. Estaba cómodo, a su aire, de verdad que es de las pocas veces que le he visto tal grado de euforia... y mira que Juan es de todas todas un niño feliz.


Cómo me dijo otra amiga: "las cosas hechas desde el amor son las que mejor salen"... y en esa sala había mucho amor... porque como también dice el proverbio africano: "para educar a un niño hace falta una tribu entera" y ahí estaba la suya, celebrando el día en el que su historia comenzó.


domingo, 15 de abril de 2012

Un nuevo proyecto

Tras unos días editando este espacio... ¡hoy comienzo a publicar!.

Jugar y Crecer feliz se convierte para mi en un nuevo proyecto personal y profesional, un proyecto con el que compartir mi pasión por los niños, su crecimiento y desarrollo.

Publicaré sobre juegos, cuentos, música, desarrollo infantil y cualquier aspecto relacionado en estos términos con la infancia, desde un enfoque respetuoso con los ritmos, preferencias y personalidad de cada niño.

Además ofrezco servicios de cuentacuentos, talleres infantiles, talleres en familia, fiestas y cuentos personalizados.

JUGAR: porque el juego es uno de los mejores medios que tiene el niño para descubrir el mundo y asimilarlo, y porque los adultos necesitamos participar también de ese juego.
CRECER: porque en esta relación de madre/padre/educador - niñ@, todos crecemos, l@s niñ@s y también nosotros los adultos; crecemos como personas y alimentamos nuestra alma.
FELIZ: porque es la sensación que debemos experimentar chicos y grandes en todo este proceso; debemos ser felices sin límites, disfrutar de cada instante, y, aunque nos tropecemos y caigamos, no borrar la sonrisa de nuestra cara nos dará la fuerza suficiente para seguir. Así nuestr@s pequeñ@s tendrán una base sólida sobre la que construir e inventar sus propias vidas.

Espero que les guste... y ¡gracias por leerme!