miércoles, 23 de agosto de 2017

¿Cómo hemos llegado a desconectarnos de lo que sienten l@s bebés y l@s niñ@s?

En algunas ocasiones, cuando me conecto a las redes sociales, siento una punzada en el estómago. Es un pinchacito corto, rápido, pero muy potente. 

En esas situaciones me pregunto cuándo nos desconectamos de las emociones de los demás, especialmente de las de los niños. 

Son varias las ocasiones que veo algún meme o vídeo en el que aparece el sufrimiento de un niño como objeto de gracia, risa, burla... de los adultos que lo comparten y comentan. Imágenes que aparecen con reproducciones de más de mil personas y cientos de interacciones, como muy poco.

martes, 1 de agosto de 2017

Cuando la motivación se transforma en inspiración

Durante muchos años motivé; se puede decir que casi toda mi vida he estado motivando. 

Desde fuera, motivaba a niños, jóvenes y adultos, para realizar cosas que les costaba, con las que realmente no se sentían cómodos y a las que tampoco veían utilidad en sus vidas. "¡Tú puedes hacerlo!" "¡Ya verás que si aguantas todo el esfuerzo merecerá la pena!". Creo que en ninguna de las ocasiones me planteé si tenía sentido o no hacer lo que estaba haciendo. 

Motivaba porque si no lo hacía no estaría actuando como una buena hermana mayor, ni como una buena hija, ni como una buena compañera, y tampoco como una buena profesional. Es curioso... mi motivación para hacerlo también estaba fuera de mi, mi motivación era hacer o ser cómo otros pensaban que sería correcto y buscar su aprobación finalmente.

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Qué nos estamos haciendo como especie?

Mañana será mi último día de baja por maternidad. Lucas tendrá 3 meses y 19 días.

Lleva una semana con laringitis, pegado aún más a mi piel, a mis pechos, a mis brazos, a mi latido.

miércoles, 22 de julio de 2015

Ahora toca nadar


Así se llama esta entrada porque es ahora cuando ha decidido hacerlo, no antes ni después, ahora toca porque él ha decidido que toca. 

domingo, 17 de mayo de 2015

Quiero recordarte

Hace un año estuviste y te fuiste.

Mi cuerpo supo que estabas, y desde fuera supe que estabas. Mi pensamiento y mi corazón te dieron el hueco que te correspondía y alimentaron tu presencia con palabras y pensamientos a tu ser. 

jueves, 30 de abril de 2015

Quiero ser sensible

Durante toda mi vida me consideré una persona extremadamente sensible; sentía y vivía cada situación intensamente, como si el mundo se acabara en ese momento. 

Cuando sufría, lo más profundo de mis entrañas se removía y daba paso a un torbellino de sensaciones y reacciones que en muchas ocasiones derivaba en daño, sobre todo para mi. 

sábado, 11 de abril de 2015

Cuando el Amor se multiplica (I)

Soy la mayor de tres hermanos, así que en mi infancia escuché en muchas ocasiones eso de "¿se tienen celos?" "A lo mejor tiene pelusilla"... Y otras tantas cosas que hacían referencia a la relación con mis hermanos y el amor que nuestros padres nos ofrecían.

Quise ser madre de varios niños, crear una familia en la que hubiera hermanos con los que compartir experiencias; yo aún recuerdo con mucho amor las horas junto a los míos,y ciertamente me parece algo mágico el vínculo que tenemos. El único dolor o espinita que quedaba eran las comparaciones, los "tu hermano es esto y tú lo otro", no sólo de familiares sino también de profesoras, ya que acudíamos al mismo colegio, y eso que "a priori" yo era "la mejor" parada, la que estudiaba, la que sacaba notas, la obediente... Y con el tiempo hizo resentir mi relación con ellos en algunos momentos.

Al ser madre, en mi segundo embarazo, quise romper con esos patrones culturales de: "eres el mayor" "tú eres más pequeño" "los hermanos se tienen que querer" y permitir que el vínculo entre ellos se formara por sus propias vivencias y emociones, tal y como lo viví yo pero sin la presión social, sin la obligación.

martes, 27 de enero de 2015

Eres movimiento

Me costó mucho entenderte, comprenderte, y por qué no decirlo... Aceptarte. No a ti, ni a tu esencia, sino al modo de hacerte presente, de mostrarte a los demás. 

Hoy entendí, durante la mañana, que eres más igual a mi de lo que había imaginado y observado. Después de unos escasos minutos entendí que te mueve la curiosidad, que te mueves porque eres movimiento, porque viéndome en ti no recuerdo un día en el que haya pasado horas tirada en el sillón... O si... Pero sin dejar de mover mis manos y mis pies al compás de mi pensamiento. Y tú que me sirves de espejo, de pronto te puedo ver. 

Te subes y te bajas, por cada rincón, da igual que haya sido diseñado para otra cosa, tú le das la utilidad que necesitas y te vuelves a mover. Con tus manos le muestras a tu maestra que dibujas las letras en el aire... Sí, sé que eso se trabaja en alguna pedagogía alternativa, pero tu lo has hecho bajo el impulso que con tus 3 añitos te ha llevado a mover la mano en ese sentido... Nadie te lo ha mostrado, has conectado cos eso porque eres movimiento y el movimiento te lleva a descubrir de ese modo. 
Esta mañana has dibujado letras en la arena, montañas heladas con rotulador en un papel, recortado dibujos de muñecos de nieve, trazado laberintos con rotulador en ese libro tan chulo de tu acompañante, has hecho puzzles de geometría, analizado las letras de los nombres de tus amigos y buscado las similitudes... Has visto un mapa y buscado Gran Canaria, y Montaña los Vélez porque querías ver "en que lugar de la tierra está tu casa". Pediste que te leyera un cuento sobre la nieve... Y culminaste con Frozen... Que viene a estar dentro del proyecto que tu escuela tiene diseñado para esta semana... Y todo en menos de una hora... Entendí que aprendes en movimiento: te pones de pie, buscas, indagas, saltas mientras colocas dos piezas de un puzzle, y muy concentrado recoges de la mesa los granos de arena que se han salido de la bandeja en la que hiciste las letras. 

Hoy me di cuenta que cuando estabas gestándote en mi interior me estabas contando que eras así... Movimiento... Y yo no me había enterado... ¡Menos mal que mi inconsciente registró la información y hoy estamos dónde estamos! O quizás sí te escuche, sí nos comunicamos... Sólo que desconocía por completo que ese ser que eres, esa esencia que habita en ti, se manifiesta de este modo... Y sobre todo creo que en el fondo no me había quitado las gafas que filtran lo esencial de la vida y simplemente no me había permitido disfrutarlo. 

Gracias bichito mío... Gracias por luchar para quedarte y hoy estar aquí con nosotros disfrutándonos. Te acepto, te quiero y por si fuera poco... Te admiro. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

¡Sorteo por los 1000 amigos en Facebook!

¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡MIL GRACIAS!

Llevo algunos días dando vueltas sobre cómo hacer el sorteo, y por fin he dado con la fórmula que me ha gustado.

Cuando empecé en esta andadura daba unos servicios que ahora no tengo, pero uno de ellos evolucionó y sigue estando presente en mi trabajo: Cuentos Personalizados. En la actualidad es un servicio que doy junto a Teresa García desde ConCuentosYMás.... Y ¡queremos regalarte uno!

Si quieres participar en el sorteo, si quieres conseguir tu cuento personalizado,  sólo tienes que: 
1. Si aún no lo has hecho, darle a "me gusta" en mi página de Facebook Jugar y Crecer Feliz.
2. Compartir en tu muro de Facebook una de las entradas del blog explicando qué te gusta de Jugar y Crecer Feliz. 
3. Mandar privado confinando tu participación en el sorteo. 

Fecha límite de participación: 23:59 del 28 de diciembre de 2014.
Fecha de realización del sorteo: 30 de diciembre de 2014.

El sorteo se realizará mediante plataforma online y será publicada la pantalla del resultado final en el blog y el muro de Facebook de Jugar y Crecer Feliz. También contactaré por privado con la persona beneficiaría.

El Cuento puede ser para ti o regalárselo a otra persona, gastos incluidos dentro del territorio español. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

El día que decidió saludar.

Recuerdo la tarde que nos encontrábamos en el parque San Telmo y me hizo correr detrás de una ciclista porque quería saber su nombre. 

Primero corrió él, lo más rápido que pudo... Y cuando parecía desfallecer me miró con cara de súplica porque quería alcanzar su meta. Con su hermano en brazos corrí y corrí hasta que pude decir: "¡perdona! El niño quiere preguntarte algo"... Y él preguntó:    "¿Cómo te llamas tú?". La chica respondió y él dijo: "estoy encantado de haberte conocido".

Se habían tropezado en la otra punta del parque, y la chica, con una sonrisa muy dulce le había preguntado su nombre y tras escuchar "Soy Juan", siguió pedaleando. Y él quiso saber su nombre. Quiso saludarla y quiso ser amable con ella. Si alguien me cuenta que esto iba a suceder algún día no habría dado crédito. 

Me ponía en la piel de su familia, mi familia, cada vez que querían darle un beso y él se negaba. Entendía que ellos necesitaban demostrar su amor, ser cercanos con aquel bebé que había llegado a la familia y por el que tanta felicidad sentimos. Entendía que ellos buscaran la manera, su manera, de sacarle los besos y las sonrisas, de sentirse a su vez queridos por él. 

Entendía, sobre todas las cosas, que aquel bebé, mi bebé, tenía otras necesidades y un modo distinto al que culturalmente estamos acostumbrados de comunicarlas, de transmitir sus emociones y también su rechazo. Entendía que por esa misma cultura no estamos acostumbrados a que "se le permita a un bebé" dejar de saludar, o incluso manifestar abiertamente que no quiere hacerlo, porque es de mala educación y se hieren los sentimientos de los otros, y por tanto que se cuestionara mi modo de "permitir" a mi hijo expresar sus emociones. 

Mi modo de actuar, a veces no tan empática con los demás ya que mi condición humana es una realidad y hay situaciones en las que me sorprendo a mi misma de nuevo con ese carácter fuerte y tajante, era explicar en voz alta y en general al aforo presente que a Juan no le apetecía saludar, que no quería estar en ese sitio, que podría estar cansado, o simplemente que estaba centrado en otra cosa, en función del contexto en el que sucedía, y que, cuando le apeteciera, saludaría.  Él se abrazaba fuertemente a mi y me miraba. Le acompañaba, le explicaba que los demás querían demostrarles su amor o su simpatía, que él podía no saludar si quería, y que yo aceptaba su emoción. Y a mi familia, su familia, le explicaba nuevamente si era necesario, si yo lo necesitaba. 

Había sido "educada" con él, había estado pendiente de cómo se sentía y no había violentado una situación. Puede que por ser un bebé no se vea que eso es lo que sucede y se pueda pensar que en realidad "no estamos enseñando al niño a empatizar, a convivir, a respetar..." Y esa reflexión me trae de nuevo la frase tan reveladora que leí de Virginia M. Axline "Nadie conoce sobre el ser humano tanto como el propio interesado. La libertad responsable crece y se desarrolla desde dentro de la persona. El niño debe aprender primero a respetarse a sí mismo, mediante la sensación sentida de dignidad que brota de la comprensión de sí mismo, antes de que pueda aprender a respetar las personalidades, los derechos y las diferencias de los otros". 

Total, que hace unas noches mientras hablaba con su padre en la cama antes de dormirnos, le contaba que quería escribir sobre esto, sobre cómo realmente sí había decidido saludar y ser amable o simpático o empático con los demás. Y su padre había visto esa misma evolución. Lloramos entre risas contándonos situaciones en las que participa de este teatro de la vida, de este compartir y hacer ver a los demás que sí les importa... 

Recuerdo a mi bebé de 18 meses cerrando la puerta a su yeya (que tanto tiempo dedico a su cuidado con entrega y cariño) a la vez que decía: "vete yeya, no vengas a mi casa" y le veo ahora mirarla con brillo en los ojos y decirle: "¡hola yeya! Te he echado mucho de menos... ¡Te quiero hasta el infinito y más allá!".... O llegar a casa de su abuela Pino, a la que en otro momento a duras penas miraba o daba un beso, entrar en la cocina y decirle: "¡hola abuela! ¿Qué estás haciendo?" Y plantarle un beso en la cara. Sin guiones ni obligaciones, y por tanto puro, limpio y desde el corazón, desde dentro.

Termino con el tintineo de su voz en mi cabeza diciendo: "¡Hola señor! ¡Hola chica! ¡Hola niño!"... Y pienso que definitivamente sí, ha decidido saludar. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

"Mamá, quiero jugar al fútbol"

Cuando me dijo: "mamá, quiero jugar al fútbol en un equipo de niños de 4 años", el cielo y la tierra se juntaron, y me vi muy chiquitita en aquel momento. 

Desde los inicios de nuestra relación, su padre y yo fantaseábamos con la idea de tener a Juan (Juanito en nuestros sueños), con llevarlo al parque, dormir las siestas abrazados a él y ser sus compañeros de viaje. Además soñábamos con tener más hijos, y compartir muchas aventuras en familia. Pero, había una cuestión en la que parecíamos ser inflexibles y que ahora valoro incluso como irrespetuosa: no queríamos que jugara al fútbol, ni él ni ningún hijo. 

Detrás había mucho miedo, inseguridad, valores que no queríamos transmitir a nuestra familia y sobre todo amor profundo por su persona y su integridad. Nosotros, seguidores de deportes (tenis, fórmula 1, olimpiadas...) y ambos conocedores del fútbol desde dentro por infancias ligadas a ello y por ser adultos aficionados que incluso acudíamos al estadio, sabíamos qué nos preocupaba en todo el asunto, tanto así que desde que nuestros peques han llegado hemos dejado un poco aparcadas estas aficiones para que fuera algo que descubrieran poco a poco y por sus intereses.

Juan nació, y desde bien pequeño amaba el balón, se sentaba con un año a ver partidos en la tele y con dos hizo su primera colección de estampas de la liga; cada domingo junto a su tío llenaba el álbum y conocía los escudos de muchos equipos. 

Con él seguimos creciendo, y también nuestra visión de la creatividad, de la educación, de las actividades dirigidas y de las relaciones humanas. Así que más claro si cabe aún, la reafirmación en nuestras creencias hacia el fútbol y su participación en un equipo. 

Así que, cuando me dijo muy seriamente que quería jugar en un equipo... Mi corazón se paró durante 5 segundos y mi mente en blanco no me daba salida, porque en el fondo sabía que su idea, la de Juan, era bastante clara y que sería perseverante hasta conseguirlo. Recordé todas esas herramientas y estrategias que yo misma divulgo desde mi trabajo y salí del atolladero emocional en el que me encontraba, y decidida le respondí: "¿quieres jugar al fútbol en un equipo?, ¿es eso?" Sus ojos y sonrisa viva se clavaron en mi a la vez que decía: "sí mamá, ya te lo he dicho, ¿es que no me has escuchado?" Y ya el torbellino de palabras salieron por si solas desde mi corazón: "veo que te gusta mucho el fútbol Juan, ¿quieres ir a entrenar varios días a la semana?" (Asentimiento) "no se si encontraremos un equipo para niños de tu edad" ("mami a lo mejor Ramón sabe si hay un equipo"-su tío es entrenador y coordinador de un equipo) "a mamá y a papá nos preocupan algunas cosas del fútbol, por ejemplo en los partidos la gente grita para hablar a los jugadores y algunos entrenadores también" ("mami, ¿por qué hacen eso? Si gritan no podré pararme los goles porque no me concentro") "Juan, creen que así podrías hacerlo como ellos esperan, ¿te apetece probar?" ("Claro mami, ya te dije que yo quiero jugar en un equipo de fútbol").

La decisión estaba tomada, y nuestro hijo comenzaría en breve a jugar... Y ayer sucedió. 
En el coche nos decía que estaba ilusionado porque era su primera vez entrenando en un equipo, la emoción le acompañaba desde días atrás que le acompañamos a comprar lo necesario para su entrenamiento y le dimos la fecha de inicio... Su cara era pura alegría y asombro al verse entrar en el campo. Allí estábamos, papá, mamá y su hermano, juntos en esta nueva aventura. Su tío también vino... Y sus ojos al verlo se encendieron: ¡ya voy a entrenar!.

La siguiente hora y media se nos pasó entre sonrisas, risas y carcajadas... A sus cuatro años concentrado en cada jugada, en los movimientos del balón y sus compañeros, trabajando en equipo, escuchando las necesidades de los demás y buscando un lugar en el que sumar, abrazos cómplices de sus compañeros (todos de 8 años porque no vinieron los de su edad) cada vez que él tocaba el balón y marcaba un gol, seguridad en si mismo....
Hubieron cosas que sabía sucederían y que no me apetece detallar porque además no tuvieron que ver con Juan en particular, él estaba entre algodones, y porque el detalle más importante lo tuvimos al cogerlo en nuestros brazos para marcharnos: "mamá, papá, me ha gustado mucho, quiero seguir viniendo". Mi respuesta inmediata fue: "¿estás feliz Juan? ¿Te ha gustado todo?", "no mami, no me gusta como habla el entrenador y algunas cosas no las entiendo, pero yo quiero venir y aprender y hago ese esfuerzo". Lo abracé muy fuerte, le di un beso y respondí: "te quiero mucho, aprendo de ti en cada instante. Mamá y papá estamos aquí para lo que necesites".
Escribo todo esto porque me apetece compartirlo, para mi ha sido dar un paso de gigantes, de superación de miedos, de acompañamiento a sus necesidades e intereses, de respeto profundo hacia él, hacia nosotros y hacia el trabajo de los demás. 
Quizás su necesidad sea jugar algunos años y dejarlo, quizás hacerse jugador profesional, o árbitro, o entrenador... O una afición más. Ahora lo importante es que él ha decidido a qué jugar para crecer feliz. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿A qué jugamos hoy?

A vivir la vida intensamente, a tocar el cielo con las manos y bajarlo a nuestros pies para saltar de nube en nube.

A tener 4 o 3 o 10 años y correr entre las calles, saltando en las alcantarillas para que salgan las vecinas y nos "manden a callar".

A subirnos a la espalda de papá o de mamá y hacer carreras de caballos o de camellos, según la velocidad, y notar como la brisa nos acaricia las mejillas.

A que somos cocineros y preparamos una tarta y una gran taza de chocolate, y a que el salón de nuestra casa es el comedor de un restaurante.

A que yo soy tu bebé y tú eres mi mamá, y el oso es la abuela y la moto es el perro que sabe ladrar, y nos vamos al súper todos juntitos a comprar.

A que juego a jugar contigo sin darme cuenta que en realidad estoy jugando conmigo.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Quiero jugar con mis hijos

Hace unas semanas escuché decir a una linda persona que se dedica a compartir su tiempo y vida con niños, a acompañarlos y respetarlos, que jugar era cosa de niños y que a los adultos ya no nos toca, que estamos en otro momento y a otra cosa.

Al instante pensé: "¡Vaya! se ha cargado mi blog y un tema completo de la formación de acompañantes sin pestañear..."

Su argumento es que si jugamos con los peques de manera activa, realmente estamos buscando sanar a nuestr@ niñ@ interior. Bueno, su argumento no es tan diferente del mío, ya que para conectar desde el juego con los peques propongo que conectemos con el niño o la niña que fuimos, le permitamos salir a jugar y sanar sus propias heridas si es que las tiene. En mi caso es un planteamiento en positivo, buscamos conectar y disfrutar ambos; en el caso que cuento se ve negativo mostrar ese niño o esa niña, porque no podemos perder nuestro rol de padres y madres. Y en ese punto es realmente donde encontré la diferencia...

Para mi ser madre o padre es mostrarte tal cual eres, con tus heridas y cicatrices, con las batallas agradables y con aquellas que mejor no hubieran existido. Esa o ese eres realmente tú. Y si soy o fui una niña herida, ¿por qué no contárselo a mis hij@s? o ¿por qué no permitirle a mi niña salir y juguetear con sus nuevos compañeros? Esa niña forma parte de mi, no es ajena a mi rol como madre o acompañante, ni lo será, porque no podemos separar las emociones de nuestro cuerpo, ni nuestro pasado de nuestro presente, porque las cosas no son lineales y mucho menos lo son todas las cosas que entran en juego, nunca mejor dicho, cuando uno ejerce su rol de madre o padre. Acaso ¿no sale la niña o el niño herido también en otras circunstancias? ¿En otros momentos en los que quizás nos cueste más controlar nuestra necesidad y respetar la de nuestr@s hij@s?.

Yo quiero jugar con mis hijos, quiero sacar la niña que habita en mi porque la acepto, y la quiero, quiero quererla para aceptarla y con ello aceptar la mujer que soy ahora y aceptar a la madre que soy y que crece de la mano de sus peques. De ese modo podré ver algo más de luz que me despierte y me guíe en este camino.

Quiero jugar con mis hijos si me apetece y si ellos lo necesitan, quiero mostrarle a ellos y a mi niña que para querer a los demás no basta sólo con tener la intención, sino que es necesario quererse a si mismo en primer lugar, porque no podemos dar lo que no tenemos... si en mi habita la incomprensión, la amargura, la soledad... eso será lo que ofreceré. Si en mi corazón hay amor y aceptación, amaré y aceptaré.

Jugar es terapéutico, jugar libremente, sin más pretensiones... sí, es terapéutico... y la misma persona de la que hablaba al comienzo hizo la afirmación... entonces, si tiene ese maravilloso poder, ¿por qué no utilizarlo conmigo misma? ¿por qué no compartir mi crecimiento con los que confían el suyo en mí? Ya se que la respuesta, el miedo, es que podamos anteponer nuestras necesidades a la de los niños, imponer nuestros criterios y olvidarnos de que ahora son ellos los que deben crecer sanos y felices, para que de adultos no tengan escondidos en el armario al niño herido. Pero en mi caso no es para que de adultos no jueguen y no conecten con sus hijos o hijas... Quizás para mi es más sencillo. 

Juego y participio, me involucro, y les digo que si no están de acuerdo con algo que digo o hago que me lo hagan saber. Pero es que además ya no necesitan que se los diga, porque ellos son libres de expresar lo que sienten y piensan en cada momento, así que en el juego no será menos. 

En casa somos libres de ser nosotros mismos, nos mostramos tal cual sin aparentar, dejamos sentirnos y que nos sientan... pero sobre todo jugamos, y mucho... porque jugar no es sólo cosa de niños, o sí, porque en casa seguimos todos siendo niños. 



sábado, 6 de septiembre de 2014

La emoción, ¿una asignatura pendiente?

Cuando descubrí que a partir de este curso académico los colegios que así lo desearan podrían impartir la asignatura "Educación Emocional y para la Creatividad" me asaltaron muchas preguntas, emociones encontradas y sobre todo me quedé expectante ante la evolución de la propuesta. 

Mi modo de entender la escuela ya parte de una visión en la que no contempla asignaturas sino espacios de crecimiento y aprendizaje, y a las emociones y su gestión como algo intrínseco al desarrollo humano que con práctica y modelos sanos, emocionalmente hablando, el individuo autorregula e integra en su propio ser. 

Por otra parte, como ya saben quienes me leen y siguen en los diferentes proyectos en los que estoy,  para mi lo fundamental es que quien se implica en ese proceso de acompañar las emociones de los demás tome conciencia de las suyas propias y desarrolle herramientas para empatizar con el otro sin dejarse llevar por sus creencias y emociones. Y todo eso me lleva a plantear... ¿es la emoción una asignatura? ¿cómo se hace puede hacer eso en la escuela? ¿cómo se abordarán las emociones en la aula?.
Imagen de: http://elrinconcito.esy.es
Ayer pude asistir a la presentación del curriculum (¡gracias!) ante los maestros que durante este año se encargarán de llevar a la práctica todo lo que ese documento tan bien definido plantea. Y en ese foro pude resolver muchas de las dudas que revoloteaban por mi cabeza. 

Las respuestas a mis preguntas me parecen que están en el camino del cambio, de tener en cuenta a cada individuo como el ser que es y, como dijeron muchas de las personas que estaban en aquella sala, "la posibilidad de reconocer y poner nombre a algo que se lleva haciendo años en la escuela y que no tenía reconocimiento" o como dijo una maestra "¡por fin tengo permiso para hacer lo que hacía de manera clandestina!".  

La posibilidad de hablar de las emociones de manera natural, sea cual sea la clase en la que se encuentren los niños y las niñas, es maravilloso. 

Que los adultos que están en ese lugar en el que pasan tantas horas al día sean referentes en lo que les sucede en lo más profundo de su alma, la seguridad para los niños y niñas de que sientan lo que sientan no está ni bien ni mal, sino que es algo natural, una respuesta fisiológica que se produce en mi cuerpo y que aprenderé a gestionar de manera que no me haga daño a mi y a los demás, sin juicios, sin presión, y a mi ritmo, es conmovedor. 

Saber que durante las horas dedicadas a esa área se ofrecerán alternativas para que cada niño y cada niño desarrollen su creatividad, entendida como la capacidad de encontrar varias soluciones a una misma situación, es alentador. 

Descubrir a un grupo de personas que creen en esto y están dispuestos a llevarlo a sus aulas, a contagiar a los demás, a ser agentes de cambio... es esperanzador, y a la vez se convierte en una gran responsabilidad y una decisión que puede marcar un antes y un después en la escuela. Aquello que se pronunció de: "Abre la puerta de tu clase, comparte en el office y que los demás nos vean". Con ello me reafirmo en lo que siempre he creído: la diferencia la marcamos las personas, de manera individual primero, y en su conjunto cuando conseguimos hacer un grupo con un mismo propósito, que trabaje para ello y que integre en si mismo lo que quiere aportar a los demás, que se crea y sienta lo que comunica. 

En aquella sala, escuché frases reveladoras: "Me encanta el planteamiento, pero necesito sentirlo primero yo para poder acercarlo a los niños. Es importante despertar primero en el profesorado esa educación emocional". Una que caló en mi de una maestra joven y cargada de ilusión "Animo a mis compañeros porque se abre una puerta para poder conocernos e investigar en nuestras emociones... encontrar una coherencia personal entre nosotros y lo que enseñamos a los niños...". 

Claro que, si tienen las ganas de hacerlo, de ponerlo en marcha, de sentir en su propia piel y permitir al otro hacer, al niño y a la niña sentir, descubrir y experimentar emociones, y ¿aparecen los bloqueos? ¿los miedos? ¿las creencias que me impiden avanzar?... ¿quién acompañará a l@s maestra@s? ¿no será que emocionalmente estamos aprendiendo constantemente?, se convertirá entonces para el/la maestr@ la gestión de la emoción en ¿una asignatura pendiente?.

Mucho ánimo, fuerza y energía para todas esas personas que creen y sienten el cambio y están dispuestas a aportar su granito de arena. Espero que lo que comienzan este año sea un antes y un después en su vida laboral, pero sobre todo personal. 




lunes, 17 de marzo de 2014

Lo que ocurre cuando no escribo

Cuando comencé la aventura bloguera pensaba publicar cada cosa que hiciera con los peques, las recetas que compartiríamos en la cocina, los juegos que inventaríamos y aquellos que hubiésemos descubierto. También quería utilizarlo como medio de reflexión. 

Una vez más, la realidad y la vida han puesto las cosas en su sitio. 

Me encanta contar aquello que hago, anécdotas y vivencias... Pero me he dado cuenta que viviendo apenas me queda tiempo para contar nada. Y eso me hace inmensamente feliz. Saber que la horas las tengo ocupadas con mis hijos, con el compromiso de verlos crecer felices, acompañados, sostenidos... Saber que también dedico parte de esa vida a otros peques también acompañándolos y ofreciendo mi brazo si lo necesitan, a sus familias, al proyecto que hemos emprendido juntos y que tiene como objetivo que ellos, los protagonistas, crezcan felices. 

En muchas ocasiones me sorprendo a mi misma pensando: "a ver si escribo el juego que hicimos hoy por si le puede servir a alguien" o "me gustaría reflexionar sobre tal situación en el blog"... Y se me acumulan las ideas, las vivencias, los juegos... 

Sigo con mi propósito de comunicar, pero sin olvidar que si no lo hago es porque me encuentro jugando y creciendo feliz. Gracias por seguir al otro lado y leer estas líneas, se que entenderás lo que escribo. 

¡Buen comienzo de semana y un abrazo bien fuerte!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Truchas de batata por Navidad

En estos días hemos tenido varias sesiones de cocina haciendo... ¡Truchas! Mmmmmm ¡riquísimas!

La primera tanda fue un impulso irrefrenable que surge de casualidad y, como en muchas ocasiones que me viene la inspiración y las ganas de hacer algo YA, busqué en internet una receta tradicional canaria que incluyera también cómo hacer la masa. 

De esta receta, la cual seguí a pie juntillas, hice una invención propia por si en casa la mezcla de la batata con la almendra no resultaba para los peques. Del total de la batata sancochada (hervida) con el azúcar añadido aparté en un cuenco una pequeña cantidad a la que le añadí cacao en polvo y preparé así unas truchas de chocolate. El relleno de cacao quedó muy rico de sabor y de textura bastante parecido a cualquier relleno de chocolate de bollería, con lo que los chiquis se lo comieron sin pestañear y de ahí que no tenga ni una foto para mostrar ;) . Para ellos era pan con chocolate :)



La masa no quedó de mi agrado, así que para las dos tandas siguientes utilicé la receta básica de masa para empanadillas de thermomix y el resultado fue más de nuestro agrado, aunque estamos perfeccionando la técnica para estirarla y prepararla para el relleno: de momento las de Juan y el papi son las más finitas y armoniosas con el "concepto trucha navideña".

En todas las tandas horneamos las truchas, excepto en la última que nos atrevimos a freír una muestra... Pero se nos chafaron. Creo que no estamos acostumbrados a freír cosas en casa y menos en tanta cantidad de aceite, así que no controlamos bien tiempos, temperaturas, etc. 

No repetimos el relleno de chocolate porque los niños, al participar ellos en la elaboración (creo yo), decidieron comer en las dos últimas ocasiones la "trucha canaria de batata". Pablo estuvo "vestigando" (investigando en su lenguaje) con la masa, las formas y el marcador de la oblea. Juan por su parte preparó "solito" una trucha: estiró y cortó la masa, puso relleno, dobló la masa y selló las juntas con el tenedor. Hizo más pero ya en trabajo en equipo con papá.



Por mi parte creo que si volvemos a hacerlas rebajaré un poco las cantidad de azúcar, aunque no será en la próxima tanda porque preparáremos truchas para llevar a yeya y a abuela Pino y esas queremos que sean las truchas típicas de la tierra. 

Espero que les haya gustado la receta y las aportaciones :)

domingo, 1 de diciembre de 2013

¡Ha llegado Navidad!

A casa... ¡ha llegado la Navidad! y para comenzar el finde navideño nos fuimos a la mesa con unas tortitas mañanearas para desayunar... ¡Riquísimas!





Utilicé esta receta, sustituyendo la leche por bebida vegetal y la mantequilla por aceite. Se quedaron muuuuy esponjosas y las acompañamos con miel, según Juan para tener energía y después de limpiar poder montar el árbol.

El montaje fue entretenido porque llevaban deseando colgar las bolas y hacerlo brillar desde algunos días y ¡por fin llegó el momento!. El árbol que nos ha acompañado durante 8 años y sus bolas, en otras ocasiones colocadas en armonía (según mi criterio, claro está) y con un lugar concreto asignado (fruto de mi manía por intentar controlar hasta el más mínimo detalle ;) ), descubrieron que existe un mundo de posibilidades y fantasía... Las bolas más pequeñitas que para mi deben ir en la parte alta, salpican ahora la zona más baja del abeto (es donde alcanza Pablo con sus manitas); da igual si existen espacios vacíos y sin apenas brillos, porque en otro lugar se reúnen todas las bolas a dar una fiesta; y eso de que una vez colocadas ya no vuelven a moverse hasta su recogida en enero... ¡pasó a la historia!, igual las cogen para hacer que son manzanas como tesoros escondidos. Recordé aquellas mañanas de Navidad que junto a mis hermanos y mi madre decorábamos la casa y cantábamos villancicos junto al portal.




Por la noche, una vez dormían todos, terminé de preparar los calendarios de adviento que llevaba algunos días diseñando (dedicaré en estos días una entrada concreta para explicar cómo lo estamos haciendo y cómo lo elaboré). Y me fui a la cama deseando que amaneciera para ver sus caritas frente a los paquetitos y mensajes.



¿Les había dicho que me encanta la Navidad? ;)

jueves, 31 de octubre de 2013

¡Bienvenido Halloween!

Pues sí... ¡Bienvenido Halloween!


Tal y como dije en el post del año pasado relacionado con esta fiesta, antes de ser mamá no celebraba nada parecido, ni la fiesta que corresponde a mi tierra en estas fechas: "los finaos" ;)

Y resulta que hoy, nos hemos reunido las familias que día a día compartimos nuestra crianza, la educación y el acompañamiento de nuestros hij@s, para celebrar Halloween, los Finaos, la fiesta de Otoño... O cualquier otra inventada por nosotros mismos. Lo importante ha sido encontrar la excusa para compartir un día en tribu, hablando de nuestras cosas, riendo, comiendo y viviendo. Y una manera más de acercarnos a los gustos de nuestr@s peques, acompañarlos en su tarea más importante: jugar.


Hoy, como casi cada día, hemos jugado al escondite, pero en esta ocasión han sido las calabazas y arañas terroríficas las que nos han perseguido. Hemos encontrado un motivo más, además de porque nos gustan y nos apetecen, para hacer galletas de fantasmas, calabazas y murciélagos. Y en los cuentos de hoy habrán, si caben, más brujas, arañas y escobas voladoras.


Para mi se convierte en una oportunidad más de dar a conocer culturas, la mía y la de otros, de descubrir historias del pasado, de cómo mis antepasados y otros tantos de diferentes tierras se reunían en familia, en tribu, recordando a quienes no están ya junto a nosotros. 

Hoy es mi modo de seguir jugando y creciendo feliz.

domingo, 18 de agosto de 2013

Talleres en familia ¡JUGAR Y CRECER FELIZ! 2013/2014

De nuevo por aquí... con muchas ganas de comenzar esta nueva etapa, nuevos talleres y más ilusión si cabe.

A partir del 5 de septiembre comienzo con nuevos talleres en familia:

  • Familias con niñ@s entre 1 y 4 años
  • Jueves a las 17:30
  • En la sede de la Asociación Agua de La Cantonera (Las Palmas de G. C.)
  • 30€/mes por familia 

Si estás interesad@ contacta en info@jugarycrecerfeliz.es o en 619 164 067


miércoles, 14 de agosto de 2013

Formación como ACOMPAÑANTE

Como algun@s de ustedes saben, he estado metida de lleno en un proyecto fascinante, lleno de vida, cambiante y precioso: la creación y puesta en marcha de la Asociación Socioeducativa Agua de La Cantonera.

Está suponiendo una revolución interna más allá de lo que había supuesto e imaginado, una revolución que acaba tornando en creatividad, ganas de hacer, compartir y seguir creciendo... todo ello junto a mis hijos.

Dentro de toda la actividad que se ha ido generando, les presento un programa formativo que hemos elaborado pensando cada detalle para aquellas personas que acompañan, en el ámbito que sea, con niños o mayores... para quienes comparten su tiempo personal o profesional con otras personas. Así que tanto si eres madre, padre, abuelo, abuela, educador, educadora, maestro, maestra, orientador, orientadora... y te apetece conocer un modo de acompañar a las personas en las que ellas mismas puedan ir eligiendo su camino, respetando sus decisiones y necesidades, puede que te interese este programa.

Te dejo el enlace directo a la información y dossier; ¡quedan pocas plazas!

Formación ACOMPAÑAR, UN CAMINO HACIA EL CRECIMIENTO PERSONAL